
Madhusudana: el que mata al demonio de la miel
27/11/2025El control de los sentidos, Indriya Nigraha (इन्द्रिय निग्रह), constituye uno de los ejes centrales del Vedanta. No se trata de una represión externa, como muchos occidentales podrían pensar, sino de la capacidad interior de no quedar dominado por los estímulos que continuamente invitan a la mente a volcarse hacia lo externo.
Índice de contenidos de este artículo
- 0.1 Los sentidos: Indriya
- 0.2 Antaḥkaraṇa: el instrumento interno
- 0.3 ¿Como trabaja el instrumento interno?
- 0.4 ¿Cuál es la relación con la liberación (mokṣa)?
- 0.5 Madhu, la miel
- 0.6 En la BG
- 1 1. Capítulo 3, verso 42
- 2 2. Capítulo 10, verso 10 (Vibhūti Yoga)
- 3 3. Capítulo 10, verso 11
- 4 4. Capítulo 6, verso 5
- 5 5. Capítulo 2, verso 61
Los sentidos: Indriya
Los sentidos, en su contacto con los objetos, generan atracción, placer, deseo y, finalmente, esclavitud. Esta secuencia —que aparece descrita en múltiples textos— muestra que la dependencia sensorial no es un problema moral sino cognitivo… ¿por qué? porque la atención se dispersa, la mente se agita, la claridad disminuye y la capacidad de juicio queda nublada.
El individuo deja de actuar desde su centro interior y empieza a reaccionar desde el impulso. Por eso las enseñanzas clásicas insisten en que la libertad comienza con el dominio de los sentidos, pero ese dominio no se logra desde la fuerza bruta, sino a través de la purificación del instrumento interno, el antaḥkaraṇa.
Antaḥkaraṇa: el instrumento interno
Este antaḥkaraṇa está compuesto por cuatro funciones que operan juntas: manas, la mente que duda, compara y reacciona; citta, el depósito de impresiones, recuerdos y tendencias latentes; ahaṃkāra, el sentido de “yo soy el hacedor” que se apropia de experiencias y acciones; y buddhi, la facultad del discernimiento, la claridad, la decisión y la comprensión.
Estas cuatro funciones constituyen el medio a través del cual el individuo experimenta el mundo, interpreta la realidad y actúa en ella. Sin embargo, solo una de ellas tiene la capacidad de orientar al conjunto hacia el dominio de sí mismo: buddhi.
Cuando buddhi se encuentra velada por el deseo, la confusión o la inercia, las demás funciones toman el control; manas se vuelve inquieta, citta refuerza viejas tendencias y ahaṃkāra defiende compulsivamente su protagonismo. Pero cuando la buddhi está clara y estable, asume su papel natural como guía interior. Es aquí donde el control de los sentidos deja de ser una lucha artificial y se convierte en una consecuencia espontánea de la lucidez.
Puedes leer más sobre esto aquí.
¿Como trabaja el instrumento interno?
La representación del antaḥkaraṇa como cuatro elementos que interactúan entre sí no es arbitraria ni meramente simbólica: corresponde a cuatro funciones diferenciables de la mente que operan de manera simultánea pero con roles distintos. Estas funciones no son “partes” separadas, sino modos de operación de un único instrumento interno.
La división cuádruple proviene de la necesidad de diferenciar operaciones mentales fundamentales que no pueden reducirse unas a otras:
Manas (mente sensorial y reactiva)
Es la función que recibe impresiones de los sentidos, compara, duda y oscila. Su naturaleza es inestable. Es el flujo de pensamientos que va de un objeto al siguiente.
Ahaṃkāra (sentido de yo, apropiación)
Es la función que se apropia de las experiencias: “yo siento”, “yo quiero”, “yo decido”. No crea contenido, sino que personaliza todo contenido.
Buddhi (intelecto, discernimiento)
Es la función que discrimina, decide, comprende y establece significado. Es la claridad, la lucidez, la parte de nosotros capaz de decir “esto es correcto”, “esto no me conviene”, “esto es verdadero”.
Citta (memoria profunda, samskāras)
Es el depósito de impresiones, hábitos, tendencias y recuerdos. No decide ni reacciona: almacena. De ahí surgen impulsos automáticos, emociones recurrentes y patrones repetidos.
La tradición distingue cuatro funciones porque ninguna reemplaza completamente a otra. Por ejemplo, el discernimiento (buddhi) no puede sustituir a la memoria (citta) ni puede hacer de intermediario sensorial como manas. Tampoco el ego (ahaṃkāra) puede discriminar por sí mismo sin buddhi.
La relación entre las cuatro funciones sigue un flujo concreto, que ocurre en milisegundos:
Los sentidos captan un estímulo → Manas lo recibe.
Manas duda, reacciona, compara, busca placer y rehúye dolor.- Ahaṃkāra se apropia de la experiencia.
“Esto me gusta”, “esto me molesta”, “yo pienso”, “yo opino”.
- Buddhi evalúa, discrimina o decide (si está activa).
Puede frenar, corregir, resignificar o permitir la reacción de manas.
- Buddhi evalúa, discrimina o decide (si está activa).
- Citta registra la experiencia y refuerza un patrón.
Lo agradable genera deseo; lo desagradable, aversión; lo repetido forma un samskāra.
- Citta registra la experiencia y refuerza un patrón.
Este circuito se retroalimenta de forma continua.
No pueden funcionar de manera aislada.
- Manas necesita a buddhi para que sus impulsos se ordenen y no se conviertan en compulsiones.
- Buddhi necesita a citta para operar con memoria, referencias y significado.
- Ahaṃkāra se apoya en manas y citta para construir la identidad.
- Citta se alimenta de todas las experiencias producidas por manas, buddhi y ahaṃkāra.
Cada función afecta a las otras tres.
Esta interdependencia es lo que genera tanto la esclavitud psicológica como la posibilidad de liberación.
¿Por qué es crucial verlos como funciones y no como “partes”?
Porque, introspectivamente:
- a veces la mente es pura reacción (manas),
- otras veces es pura apropiación (ahaṃkāra),
- otras, claridad (buddhi),
- otras, memoria automática (citta),
pero nunca encuentras cuatro entidades separadas dentro de ti.
La división es pedagógica y analítica, pero describe fenómenos reales.
¿Cuál es la relación con la liberación (mokṣa)?
La tradición señala que la esclavitud ocurre porque:
- manas se vuelve hiperreactivo,
- ahaṃkāra se identifica con todo,
- buddhi se enturbia,
- citta acumula impresiones que refuerzan todo lo anterior.
La purificación del antaḥkaraṇa (antaḥkaraṇa-śuddhi) consiste en:
- calmar manas,
- debilitar ahaṃkāra,
- estabilizar buddhi,
- limpiar citta.
Cuando buddhi queda lo suficientemente clara, puede reflejar el ātman sin distorsiones.
Esta claridad es lo que permite la comprensión directa: “yo no soy manas, ni ahaṃkāra, ni citta, ni siquiera buddhi; soy la conciencia que los ilumina”.
Madhu, la miel
La tradición utiliza un lenguaje simbólico para hablar de esta dinámica. Madhu, “la miel” o “lo dulce”, representa precisamente la fascinación que producen los objetos sensoriales. No es un demonio externo, sino una fuerza psicológica interna que recubre la mente con atracción y hace que los sentidos se adhieran a los objetos con avidez. El individuo queda atrapado en un ciclo donde perseguir el placer produce más deseo, y la mente, habituada a ese dulzor, pierde su capacidad de independencia. De ahí que Viṣṇu reciba el nombre de Madhusūdana, “el destructor de Madhu”. Este acto mítico no es una batalla cósmica en otro plano, sino una representación de la lucha interior en la que el discernimiento superior destruye la seducción sensorial.
La Bhagavad Gītā recoge esta misma estructura, pero la formula de manera psicológica y espiritual al mismo tiempo. En varios pasajes, Kṛṣṇa enseña que los sentidos son más poderosos que el cuerpo, que la mente es más poderosa que los sentidos y que la buddhi lo es más que la mente. Sobre la buddhi se alza el ātman, el Ser, cuya luz convierte a la buddhi en su principal reflejo. Con esto la Gītā establece una jerarquía interna donde cada nivel sutil puede gobernar al más grosero. El control de los sentidos no se obtiene desde el cuerpo ni desde la mera voluntad mental, sino desde un nivel más alto de claridad que ilumina y ordena todos los demás. De esta forma, el dominio sensorial no es una imposición, sino una consecuencia natural del despertar de la buddhi.
Kṛṣṇa explica que aquellos que orientan su vida hacia lo divino, es decir, hacia la realidad más profunda, reciben de Él el buddhi-yoga, una suerte de inteligencia espiritual que permite reconocer lo real, lo valioso y lo permanente. Con esta inteligencia, la persona puede actuar sin quedar atrapada por la atracción de los objetos ni por el impulso de sus propios deseos. Aquí es donde la figura de Madhusūdana adquiere un papel decisivo: no es solo un nombre devocional, sino la descripción del proceso por el cual la luz de la conciencia superior destruye la oscuridad que nace de la ignorancia sensorial. Esa luz, dice Kṛṣṇa, disipa el velo interior y permite que la mente vuelva a estar libre, no sometida.
La Gītā presenta esta transformación no como un esfuerzo titánico sino como la maduración gradual de una relación interior. Cuando Arjuna se dirige a Kṛṣṇa como Madhusūdana, le está pidiendo que destruya no un demonio externo, sino la confusión, la duda, la atracción por los resultados y el miedo que paraliza la decisión. En ese sentido, la enseñanza del texto es que la lucha por dominar los sentidos y el deseo no se gana con más deseo de control, sino permitiendo que la buddhi sea iluminada desde un plano más alto de la conciencia.
Así, el recorrido que empieza con la inquietud de los sentidos culmina en la visión interior que concede Kṛṣṇa. La Gītā enseña que cuando la buddhi se estabiliza en esta luz, los sentidos dejan de ser un enemigo: actúan, pero ya no arrastran; perciben, pero ya no seducen; experimentan, pero no atan. El individuo se vuelve dueño de sí mismo, no por represión, sino porque la luz de Madhusūdana ha destruido el poder que Madhu ejercía en el interior.

En la BG
1. Capítulo 3, verso 42
इन्द्रियाणि पराण्याहुरिन्द्रियेभ्यः परं मनः।
मनसस्तु परा बुद्धिर्यो बुद्धेः परतस्तु सः॥
indriyāṇi parāṇy āhur indriyebhyaḥ paraṁ manaḥ
manasas tu parā buddhir yo buddheḥ paratas tu saḥ
Los sentidos son superiores al cuerpo; superior a los sentidos es la mente;
superior a la mente es la Buddhi;
y superior incluso a la Buddhi es Él (el Ser).
La “batalla” contra Madhu ocurre en la Buddhi, porque es el nivel donde puede actuar la luz del Ātman (Madhusūdana). Jerarquía interna: los sentidos → manas → buddhi → ātmā.
2. Capítulo 10, verso 10 (Vibhūti Yoga)
तेषां सततयुक्तानां भजतां प्रीतिपूर्वकम्।
ददामि बुद्धियोगं तं येन मामुपयान्ति ते॥
teṣāṁ satata-yuktānāṁ bhajatāṁ prīti-pūrvakam
dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ yena mām upayānti te
A los que están siempre unidos a Mí y me aman con devoción,
les otorgo el buddhi-yoga
por el cual ellos llegan verdaderamente a Mí.
Kṛṣṇa como purificador y fortalecedor de la Buddhi:
Buddhi-yoga = la Buddhi iluminada por Kṛṣṇa.
Aquí Kṛṣṇa actúa directamente en la Buddhi, destruyendo confusión y deseo.
3. Capítulo 10, verso 11
(Luz espiritual que destruye “Madhu”: la atracción sensorial y la ignorancia)
तेषामेवानुकम्पार्थमहं अज्ञानजं तमः।
नाशयाम्यात्मभावस्थो ज्ञानदीपेन भास्वता॥
teṣām evānukampārtham ahaṁ ajñāna-jaṁ tamaḥ
nāśayāmy ātma-bhāva-stho jñāna-dīpena bhāsvatā
Por compasión hacia ellos, destruyo la oscuridad nacida de la ignorancia
residiendo en su interior
con la resplandeciente lámpara del conocimiento.
Relación con Madhusūdana:
Este verso describe exactamente la función de Madhusūdana en el interior:
la luz que destruye la “oscuridad-dulzor” que seduce (Madhu).
4. Capítulo 6, verso 5
(El yo superior vence al yo inferior: dinámica esencial de Madhusūdana)
उद्धरेदात्मनाऽत्मानं नात्मानमवसादयेत्।
आत्मैव ह्यात्मनो बन्धुरात्मैव रिपुरात्मनः॥
uddhared ātmanātmānaṁ nātmānam avasādayet
ātmaiva hyātmano bandhur ātmaiva ripur ātmanaḥ
Que uno se eleve a sí mismo por su yo superior y no se degrade.
El yo es el amigo del yo,
y el yo es también su propio enemigo.
Relación con Madhusūdana:
El “yo superior” = función iluminada de la Buddhi.
El “yo enemigo” = Manas + deseo (Madhu).
Madhusūdana es la fuerza que permite que el yo superior venza al inferior.
5. Capítulo 2, verso 61
(Control sensorial → Kṛṣṇa en la Buddhi)
तानि सर्वाणि संयम्य युक्त आसीत मत्परः।
वशे हि यस्येन्द्रियाणि तस्य प्रज्ञा प्रतिष्ठिता॥
tāni sarvāṇi saṁyamya yukta āsīta mat-paraḥ
vaśe hi yasya indriyāṇi tasya prajñā pratiṣṭhitā
Aquel que controla todos sus sentidos y permanece dedicado a Mí,
posee una mente firme y clara.
Relación con Madhusūdana:
Control sensorial (indriya-nigraha) es la lucha contra Madhu.
¿El símbolo?

Éste símbolo que pongo encima del texto es, presuntamente, la representación del instrumento interno o antaḥkaraṇa. Sin embargo no responde a nada real, quiero decir que ni en Vedanta ni otras escuelas indias se usó nunca en la tradición. Es completamente «Nueva Era».
Todo eso son creaciones del Reiki tibetano‑occidental del siglo XX, sin conexión con los símbolos tradicionales indios.

